La atención se desplaza a Norteamérica: IPC de EE. UU. y decisión de tipos del Banco de Canadá
La volatilidad del dólar sigue elevada por las tensiones en Oriente Medio, con el foco del mercado puesto en el IPC de EE. UU. Una lectura sólida reforzaría el soporte del USD, aunque a los niveles actuales el mayor riesgo sigue siendo una sorpresa a la baja.

USD
El dólar pasó el martes dando bandazos al ritmo de los titulares procedentes de Oriente Medio. La afirmación del presidente Trump de que las conversaciones con Teherán estaban en su fase final provocó inicialmente una caída del DXY hasta un mínimo intradía en torno a 99,7, con descensos también en el Brent. Sin embargo, el sentimiento dio un giro brusco más tarde, después de que Irán derribase un helicóptero Apache estadounidense cerca del estrecho de Ormuz y Trump prometiera una respuesta, que se materializó durante la noche. Esto ha dejado al billete verde cotizando esta mañana justo por debajo de 100, con los mercados reflejando en general un renovado tono de aversión al riesgo. La atención se centra ahora en el IPC de mayo a las 13:30 BST, la referencia clave de la semana. El consenso espera que la inflación general repunte hasta el 4,2 % interanual desde el 3,8 %, con la subyacente avanzando hasta el 2,9 %. Tras haber argumentado después del informe de empleo que el crecimiento de los precios, y no el mercado laboral, es ahora la preocupación inmediata de la Reserva Federal, y con una subida en 2026 prácticamente totalmente descontada, creemos que una lectura sólida, liderada por la energía, debería mantener respaldado al dólar, si bien somos conscientes de que una sorpresa a la baja supone el mayor riesgo asimétrico para el billete verde dados los niveles actuales.
EUR
El EURUSD cotizó en un rango volátil pero, en última instancia, contenido el martes, beneficiándose brevemente del titubeo del dólar ante las esperanzas de distensión antes de retroceder cuando las tensiones volvieron a intensificarse, dejando al cruce en la zona media de 1,15 esta mañana. Como señalamos ayer, la moneda única sigue siendo rehén de factores externos: la exposición de la región en términos de intercambio a un estrecho de Ormuz aún cerrado debería hacer que los acontecimientos nocturnos sean inequívocamente negativos para el euro. El calendario de la eurozona vuelve a estar hoy prácticamente vacío, dejando al IPC de EE. UU. como el principal catalizador de la sesión, antes de que la reunión del Consejo de Gobierno de mañana pase a primer plano. Con la inflación de mayo en la eurozona situada en el 3,2 %, cerca de un máximo de tres años, los mercados descuentan plenamente la subida de 25 pb que, al igual que el consenso, esperamos que Lagarde anuncie. No obstante, con algunos inversores posicionados ya para hasta tres incrementos este año, seguimos viendo riesgos asimétricamente sesgados a la baja para el euro: cualquier reconocimiento por parte de Lagarde de los costes en crecimiento de endurecer la política monetaria en medio de un shock energético debería llevar al EURUSD a una deriva bajista a lo largo de la semana.
GBP
La libra esterlina se mantuvo como pasajera el martes, con el cable siguiendo los movimientos del dólar para situarse esta mañana en la parte alta de 1,33, y el cruce con el euro prácticamente sin cambios. Nada ha alterado nuestra visión de que los fundamentales de la libra son desfavorables: el informe REC del lunes añadió evidencias de un enfriamiento del mercado laboral, las lecturas recientes de inflación se han moderado, el impacto negativo en los términos de intercambio derivado del cierre de Ormuz sigue pesando, y la incertidumbre política en torno al primer ministro Starmer persiste, ya que el regreso previsto de Burnham vía la elección parcial de Makerfield mantiene viva la cuestión del liderazgo. Sin datos domésticos hoy y con el Banco de Inglaterra sin reunirse hasta el 18 de junio, la libra debería volver a cotizar en función de factores externos, con el IPC de EE. UU. a las 13:30 BST y los titulares de Oriente Medio como principales referencias. El PIB de abril de mañana, junto con las cifras de producción industrial, manufacturera, construcción y comercio, ofrece la única prueba doméstica relevante de la semana, aunque dudamos que aporte una señal clara de política monetaria. Por ahora, esperamos que el cable se mantenga en un rango estrecho, guiado por el dólar y el petróleo, con sesgo bajista.
CAD
El dólar canadiense continuó debilitándose el martes, con el USDCAD alcanzando máximos en la zona alta de 1,39, tocando brevemente un máximo en lo que va de año antes de estabilizarse en la parte media de 1,39 esta mañana. El sólido aumento de 87.800 empleos del viernes ha quedado completamente eclipsado por la fortaleza del dólar tras el informe laboral y por la volatilidad en Oriente Medio, validando nuestra opinión de que el balance de riesgos para el CAD sigue siendo desfavorable pese a la mejora de los datos internos. Hoy se conoce la decisión del Banco de Canadá a las 14:45 BST, donde, al igual que el mercado, esperamos que mantenga los tipos en el 2,25 %. Dado que la decisión inmediata no genera dudas, la atención se centrará en el informe de política monetaria y en la rueda de prensa del gobernador Macklem. Un tono más hawkish podría aportar cierto apoyo al dólar canadiense, pero con el IPC de EE. UU. publicándose apenas una hora antes y los ataques estadounidenses sobre Irán durante la noche manteniendo la geopolítica en el asiento del conductor, sospechamos que la dirección del USDCAD hoy se decidirá más en Washington y en el Golfo que en Ottawa.